Como
lo dijo Karl Marx, “la religión es el opio del pueblo”, con esto se refería a
que nosotros encontramos respuestas fáciles y rápidas a problemas grandes.
El opio como una droga te aleja del pensamiento libre y te somete en un estado de aletargamiento; del mismo modo que hace la religión al limitar el pensamiento crítico y la voluntad de conocer.
De la misma forma que con el opio, la religión te ata a un dogma y no te permite conocer lo que está fuera de eso.
El principal problema es que los sometidos nunca se percatan de su condición de sometimiento y creen que en realidad son libres de pensar, pero la verdad es totalmente opuesta, ellos no son capaces de pensar críticamente porque su cerebro a sido completamente lavado.
El opio como una droga te aleja del pensamiento libre y te somete en un estado de aletargamiento; del mismo modo que hace la religión al limitar el pensamiento crítico y la voluntad de conocer.
De la misma forma que con el opio, la religión te ata a un dogma y no te permite conocer lo que está fuera de eso.
El principal problema es que los sometidos nunca se percatan de su condición de sometimiento y creen que en realidad son libres de pensar, pero la verdad es totalmente opuesta, ellos no son capaces de pensar críticamente porque su cerebro a sido completamente lavado.
‘’La
miseria religiosa es, al
mismo tiempo, la expresión de
la miseria real y la protesta contra
la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma
de un mundo desalmado, y también es el espíritu de situaciones carentes de
espíritu. La religión es el opio del
pueblo.’’ (Marx, s.f, pp. 50).

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