miércoles, 8 de julio de 2015

El opio de los pueblos

Como lo dijo Karl Marx, “la religión es el opio del pueblo”, con esto se refería a que nosotros encontramos respuestas fáciles y rápidas a problemas grandes. 

El opio como una droga te aleja del pensamiento libre y te somete en un estado de aletargamiento; del mismo modo que hace la religión al limitar el pensamiento crítico y la voluntad de conocer. 
De la misma forma que con el opio, la religión te ata a un dogma y no te permite conocer lo que está fuera de eso.  


El principal problema es que los sometidos nunca se percatan de su condición de sometimiento y creen que en realidad son libres de pensar, pero la verdad es totalmente opuesta, ellos no son capaces de pensar críticamente porque su cerebro a sido completamente lavado.


‘’La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma de un mundo desalmado, y también es el espíritu de situaciones carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo.’’ (Marx, s.f, pp. 50).

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